sábado, 10 de noviembre de 2012

Desobediencia civil... digo natural, claro.

Nos plantaron aquí, equidistantes de uno en uno, cerca de cualquier otro y tan lejos, que no podamos tocarnos, nos cortan las ramas para evitarlo, así no nos enredamos.
Nuestra misión es crecer, rectos y hacia el cielo, hacia el cielo.
No es una historia triste, no te equivoques, si acaso común, habitual, cansina si tu lo quieres.
En el futuro seremos madera, o papel, depende. A cambio de todo eso nos mantienen limpio el pie y a nuestro alrededor, no dejan que la hierba apenas crezca, vaya tontería. Viviría mejor rodeado de hierba y ramas, emboscado en mi mismo y en otros, no tan alto quizás...¿Y que?.
Ocupo mi tiempo en crecer como tengo asignado, pero digamos, que intento hacerlo a mi manera. Sigo los rayos de sol de la mañana, resisto hacerlo al mediodía y me dejo llevar de nuevo por la tarde, de esa manera y discretamente, o no tanto, mi tronco acoge la curvatura imprescindible, la innecesaria curva, que con el tiempo y con algo de suerte, me hará inservible para el uso, para su uso.
En eso ando ocupado, no es mucho, puede que me corten antes, puede que no, siempre se dice que si somos muchos... y lo somos, vaya que si.



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